Swallow’s Nest : un nido de golondrinas en Crimea

Situado entre los municipios de Yalta y Alupka en Crimea, este castillo que se alza en un acantilado a cuarenta metros de altura, lejos de ser un castillo más al que visitar, posee una leyenda de amor, aparte de tener una de las más codiciadas vistas del mar Negro..

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La fachada oeste fotografiada por a un drone. Photo via.

Muchos de los países que pertenecían a la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) son aún grandes desconocidos para el resto de ciudadanos. Crimea es una pequeña república autónoma de apenas dos millones de habitantes. Sin embargo, posee gran cantidad de monumentos y de paisajes que son todo un misterio para los turistas, como por ejemplo el castillo Swallow’s Nest, también conocido como Lastochkino Gnezdo.

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Foto: Thisisbossi

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Foto: Vyacheslav A.

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Photo via

Retomando la historia

Crimea había pertenecido a Rusia desde 1783. Desde la caída de la Unión Soviética en 1991 hasta el año 2014, la península de Crimea fue parte de la República autónoma de Ucrania. Mientras la URSS existió, Crimea fue también administrada por Ucrania, entre 1954 y 1991 pero no como país independiente sino como una república federada en la Unión Soviética.  En el 2014 Vladimir Putin re-anexionó este territorio mediante una pequeña invasión militar, ante la mirada atónita del gobierno Ucraniano, sin que la llamada “comunidad internacional” moviese un dedo.

Esta es una aclaración histórica necesaria para entender el origen de “El nido de golondrinas”, ya que se trata de un edificio construido para un general ruso, al final de la época zarista, en 1895.

Este general, que al parecer buscaba un lugar para retirarse anónimamente, había sido herido durante la guerra de Crimea (1853-1856) y recompensado por su heroísmo en combate, con una parcela de terreno en la costa del Mar Negro, a las afueras del pueblo de Graspa. La finca incluía un acantilado llamado “Aurora”, que se eleva cuarenta metros sobre el mar y ofrece vistas al Cabo Ai-Todor. El general decidió construir en el borde del precipicio una casa de verano, originalmente levantada en madera, a la que bautizó como “El Castillo del Amor”.

El nombre no hacía honor al uso que se le dio, ya que el general no empleo la casa como su “nido de amor” particular, sino para retirarse en calma y soledad, en el más absoluto de los anonimatos. El general logró su objetivo, con creces, ya que tanto su identidad y la del arquitecto original se han perdido en los anales de la historia, permaneciendo desconocidos. Solo se sabe que en 1895, la propiedad pasó a manos de un médico del Zar, el doctor A.K Tobin, brevemente.

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El edificio original construido en madera. Imagen tomada en 1905 por el fotógrafo Sergei Prokudin-Gorskii.

El nido de las golondrinas

En 1911, la vieja casa de madera fue adquirida por un magnate del petróleo alemán y noble, el barón Von Steingel, con intenciones de reformarla, de forma que el emplazamiento le recordarse a su Alemania natal. Para ello contrató al arquitecto Vsevolod Sherwood, que había estado de luna de miel en Crimea un año antes, en 1910. Cautivado con el encargo, Sherwood finalizó las obras en 1912.

El resultado es una especie de mini-castillo de estilo neogótico – mide solo 20 metros de largo por 10 de ancho – donde se mezclan la arquitectura medieval llamada “señorial escocesa” con el gótico. Ambos estilos habían sido empleados ya en Crimea durante el siglo XIX, como por ejemplo en el palacio Vorontsov, aunque esta obra en concreto recuerda poderosamente a castillos alemanes como el de Neuschwanstein.

Según cuenta la leyenda, el barón von Steingel, de edad avanzada, tenía un noviazgo con una joven bailarina de ballet. En uno de sus muchos intentos de conquistar y afianzar el corazón de su amada, decidió regalarle una de las vistas más impactantes que se tenía cerca de Yalta. Para ello mandó construir esta gran obra arquitectónica en el que en su interior podemos encontrar un vestíbulo, una escalera que conecta con el torreón, una sala de huéspedes y dos dormitorios, que curiosamente se encuentran en diferentes niveles. Para poder aprovechar las espectaculares vistas, decidió incluir una terraza panorámica que se prolonga prácticamente a lo largo de todo el torreón.

El castillo se bautizó como “Swallow’s Nest”, “Nido de golondrinas” en alemán. El toque maestro del arquitecto es que empleo un efecto óptico al delinear su obra, probablemente el motivo por el cual esta miniatura se convirtió con el tiempo en el castillo más conocido y turístico de Crimea; el edificio visto desde lejos parece enorme. Las pequeñas almenas que hay en lo alto de la torre y el vestíbulo, hacen que mirándolo desde la distancia, a pie de playa, de la impresión de que es un edificio mucho más grande de lo que es en realidad. Solo al visitarlo en persona, nos damos cuenta de que no mide más que doce metros de alto y veinte a lo largo.

Antiguamente, el castillo estaba rodeado por un jardín. Incluso justo enfrente del acantilado, se plantaron varios árboles. Un terremoto de 6-7 en la escala Richter, en 1927, provocó el derrumbamiento al mar del césped, los árboles y de parte de los cimientos. En la parte inferior, justo donde estaban los cimientos, apareció una grieta. El edificio, sorprendentemente aguantó en pie hasta que se reparó en 1968, cerrando la fisura en la roca.

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Photo via

Restaurante y atracción turística

El barón Von Steingel solo pudo disfrutar de su nido de golondrinas un par de años. En 1914 fue comprado por un empresario moscovita, P. G. Shelaputin, para reconvertirlo en restaurante. La idea fue todo un éxito… aunque un siglo después. A Shelaputin se le vino encima la revolución rusa en 1917 y luego la Unión Soviética. El local acabó confiscado, transformado brevemente en atracción turística.

En la década de 1930 fue utilizado como club de lectura pero permaneció cerrado a cal y canto durante los siguientes 40 años, al ser declarado inseguro a causa de la grieta debajo. Tras apuntalarlo en 1968, se volvió a abrir el restaurante en 1975,  operando hasta la re-anexión de  Putin, salvo por una restauración de tres meses realizada en el 2011, con un coste de unos 150.000€.

El turismo masivo duró hasta el año 2014 cuando cuando la península de Crimea se reincorporó a la federación rusa, convirtiendo la zona en un lugar incierto al que ir, aunque sigue recibiendo visitas, sobre todo llegadas por mar. Hay que tener en cuenta que el espacio aéreo Ucraniano ha cerrado varias veces desde el 2014.

Su posición geográfica le ha llevado a ser protagonista en numerosas películas rusas. Por ejemplo, en 1987 fue utilizado como escenario de rodaje de la película Desyat Negrityat (en español, “Diez Negritos”), adaptación de la conocida novela de Agatha Christie And Then There Were None.

Hoy en día, y para los viajeros que deseen conocerlo en primera persona, Swallow’s Nest se ha convertido en un prestigioso restaurante italiano que lleva en funcionamiento desde 1975. No es obligatoria la entrada para disfrutar de las increíbles vistas, ya que posee una terraza inferior que bordea completamente al castillo. Un lugar de ensueño para los amantes de la arquitectura y de las leyendas de amor.

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Foto: Steve H.

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Photo via

Fuentes: Cold2   //  ViajerosBlog

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